Las proyecciones para el Fenómeno de El Niño 2026–2027 advierten reducciones de hasta el 52 % en las precipitaciones de los departamentos que integran la RAP Eje Cafetero. La protección del suelo, el manejo adecuado de la fertilización y el control de la cosecha y el beneficio serán fundamentales para mitigar sus efectos.
La caficultura del Eje Cafetero se prepara para un escenario de reducción significativa de las lluvias durante los próximos meses. De acuerdo con las proyecciones más recientes del IDEAM y el Grupo Cibest, consignadas en el Panorama del Sector Caficultor de julio de 2026, el Tolima sería el segundo departamento más afectado a nivel nacional, con una disminución proyectada del 52 % en sus precipitaciones, mientras que Quindío, Risaralda y Caldas se ubican en el tercer, cuarto y quinto lugar, respectivamente, con reducciones estimadas del 50 %.
Para la RAP Eje Cafetero, este escenario representa un riesgo de estrés hídrico para una actividad fundamental de la economía rural. El documento señala que casi cuatro de cada diez hectáreas cultivables de la región están sembradas en café, por lo que la disminución de las lluvias puede generar impactos tanto en el desarrollo de las plantas como en el volumen de la cosecha y la calidad del grano.
¿Cómo puede afectar la sequía al café?
Las advertencias del Boletín Agrometeorológico de Cenicafé frente al Fenómeno de El Niño 2026 muestran que la reducción de las precipitaciones, acompañada del aumento de las temperaturas, puede generar efectos en diferentes etapas del cultivo.
Los cafetales sembrados a libre exposición solar y aquellos ubicados en suelos de textura livianaserían los primeros en experimentar este estrés hídrico.
En la planta, cuando la temperatura supera los 26 °C, se activa un mecanismo de defensa que detiene la fotosíntesis y el crecimiento. Esto puede manifestarse en amarillamiento, atrofia y secamiento de las flores, así como en la muerte de rebrotes en lotes recientemente zoqueados.
En el fruto, la falta de agua durante su desarrollo puede impedir un adecuado llenado, aumentando la presencia de frutos secos, granos negros, averanados y vanos, lo que disminuye el peso y el volumen de la recolección.
El proceso de beneficio también enfrenta riesgos. La menor disponibilidad de agua y las condiciones del fruto pueden dificultar el despulpado y aumentar el riesgo de fermentaciones no controladas. Asimismo, temperaturas muy altas durante el secado solar
pueden provocar sobresecamiento o cristalización del grano y generar defectos sensoriales que afectan la calidad y los ingresos del productor.
Tres acciones para proteger el cafetal
Ante este escenario, el documento plantea tres pilares de acción respaldados por las investigaciones de Cenicafé:
1. Protección inteligente del suelo
La conservación de la humedad debe ser prioritaria. Se recomienda establecer sombríos transitorios, como tefrosia y guandul, en lotes nuevos, y mantener coberturas muertas con ramillas y residuos de cosecha. Estas prácticas ayudan a reducir la temperatura del suelo y disminuir la evaporación del agua.
2. Fertilización en el momento adecuado
La recomendación central es evitar la fertilización durante periodos de estrés hídrico. El documento señala que la nutrición debe fraccionarse en 50 % durante el primer semestre y 50 % durante el segundo, aplicándola únicamente en periodos de lluvia.
Además, plantea la denominada “regla de los 40 mm”: antes de fertilizar, se debe verificar mediante el boletín meteorológico que la zona haya acumulado al menos 40 mm de lluvia durante los 10 días previos.
3. Cosecha selectiva y control del beneficio
Ante una mayor presencia de frutos averanados y vanos, la recolección debe concentrarse en frutos que se encuentren en estado óptimo de madurez.
Durante el beneficio, la escasez de agua exige procesar los lotes de manera independiente y controlar cuidadosamente los tiempos de fermentación y secado, con el propósito de prevenir fermentaciones prolongadas y proteger la calidad física y sensorial del café.
El escenario climático plantea un reto para la caficultura regional. Anticipar sus efectos y aplicar medidas de manejo adecuadas permitirá avanzar de la alerta a la acción y fortalecer la protección del cultivo frente a la reducción de las precipitaciones proyectada para el Fenómeno de El Niño 2026–2027.
Fuentes: IDEAM – Grupo Cibest, Panorama del Sector Caficultor, julio de 2026; Cenicafé, Boletín Agrometeorológico frente al Fenómeno de El Niño 2026.